lunes, 30 de enero de 2012

El plan energético de Obama: ¿todos ganan?

El presidente propuso un proyecto que beneficiará a casi todos los miembros del sector; apoyará la producción de gas natural, el petróleo y las energías renovables en EU.

Las propuestas del presidente estadounidense Barack Obama en materia de energía beneficiarán a casi todos los jugadores del sector y redundarán en precios más bajos para los consumidores, estiman expertos.
Cuando la semana pasada el mandatario anunció sus políticas energéticas durante su discurso sobre el estado de la Unión, la reacción inicial fue tibia. Casi todas sus políticas son, después de todo, acciones que ya habían sido anunciadas anteriormente, tienen pocas probabilidades de ser aprobadas o no suponen una gran reforma.



Tal vez el presidente no logre que todos sus deseos se transformen en leyes, tal vez sectores específicos de la industria esperaban más, pero por primera vez en mucho tiempo, los analistas dicen que la combinación de las iniciativas de Obama realmente representa un enfoque amplio.

"Es una política inteligente, equilibrada, bien recibida. Donde todos ganan," comenta Jose Valera, abogado experto en prácticas energéticas en el bufete jurídico Mayer Brown.

Gas natural: De entre todos los diferentes actores de la industria, parece que el gas natural fue el más favorecido. En el discurso del estado de la Unión, Obama dejó claro que respalda totalmente el desarrollo del gas natural en Estados Unidos.

"Tenemos un suministro de gas natural que puede durarle a Estados Unidos casi 100 años. Y mi Gobierno tomará toda medida posible para aprovechar esta energía de manera segura," dijo el presidente. Luego tendió puentes con los ambientalistas preocupados por la tecnología de fracking hidráulico, señalando que exigirá que las empresas que empleen ese proceso en terrenos públicos divulguen las sustancias químicas que utilizan.

El día siguiente, Obama propuso nuevos créditos fiscales para vehículos que operan con gas natural. Si estos créditos fueran aprobados, serían buenas noticias para compañías como Chesapeake, Devon y EOG, que se beneficiarían de una mayor demanda de gas natural. Por otro lado, el apoyo de Obama al gas natural elimina la posibilidad de la prohibición rotunda al fracking exigida por los ambientalistas.

"La industria del gas natural sale aquí muy bien parada," apunta Branko Terzic, asesor de políticas energéticas para la consultora Deloitte. Terzic, quien también laboró para la primera administración Bush, cree que las propuestas de Obama beneficiarán a todos los sectores. "Él entiende que tenemos que avanzar con un portafolio completo de recursos energéticos."

Petróleo: Para la industria petrolera, Obama ofreció nuevos contratos de arrendamiento para la explotación en el Golfo de México y se comprometió a autorizar perforaciones en más del 75% de los yacimientos de petróleo y gas del país. La industria, que básicamente quiere perforar en cualquier parte, dio la bienvenida a ese arrendamiento adicional, pero hubiera querido más superficie.

"Un verdadero paso hubiera sido un plan que autorizara la perforación en áreas  costa afuera de Virginia, a lo largo del Atlántico y el Pacífico, y todo el este del Golfo," declaró el Instituto Americano del Petróleo, que representa a grandes compañías como Exxon Mobil, Royal Dutch Shell y BP.

Pese a ello, el ofrecimiento de Obama es mejor que nada, opina Terzic. Y también demuestra que la administración no usará el derrame de BP como una excusa para detener las perforaciones mar adentro o promover una agenda que favorece las energías renovables.  "Por un tiempo existió la preocupación de que el Gobierno era hostil con el gas y el petróleo. Pero estos comentarios son muy positivos," sostiene Valera.

Renovables: Para las tecnologías solares y eólicas, Obama pidió la ampliación de los créditos fiscales que básicamente le dan a estas firmas un subsidio del 30%, y también solicitó que el Gobierno federal autorizara proyectos renovables en sus terrenos.

Aunque las propuestas no incluyeron las subvenciones directas que querían algunos participantes de la industria solar, son "importantes," estima Paul Bledsoe, asesor del  Bipartisan Policy Center que trabajó en la administración Clinton. Y beneficiarán a fabricantes de paneles solares así como a fabricantes de turbinas, compañías como Siemens y General Electric.

Y aunque Obama esencialmente desistió de aprobar este año una ley sobre el calentamiento global, la mera mención de ella demuestra que no ha abandonado a la comunidad medioambientalista.

Carbón y energía nuclear: Son las dos únicas fuentes de energía que no recibieron una mención directa, pese a ello, los analistas dicen que no son del todo repudiadas.

Bledsoe indica que el Gobierno está a punto de autorizar una garantía de crédito por 8,000 millones de dólares para una nueva planta nuclear en Georgia.

El carbón, por otro lado, es más complicado. El Gobierno de Obama ha impulsado leyes de aire limpio más estrictas que cerrarán algunas centrales eléctricas alimentadas con carbón (tranquilizando de paso a los ambientalistas que censuran el apoyo a la tecnología del fracking). Pero todavía se piensa que Obama apoya las tecnologías de carbón limpio y ha hecho poco por penalizar a la industria o disminuir sus crecientes exportaciones a mercados como China e India.

"Ese es el enfoque amplio. El presidente siempre tuvo esta mentalidad, sólo que ahora es más explícito," comenta Bledsoe.

El consumidor: Mientras los precios del petróleo siguen relativamente altos, los precios del gas natural han caído, en gran parte debido al aumento en la producción.

La electricidad obtenida del sol y el viento, aunque aún representa una pequeña porción en la producción total del país, se ha triplicado desde que Obama asumió la presidencia, de acuerdo a las asociaciones comerciales de dichas industrias.

La producción de petróleo y gas natural ha subido 14% y 10% respectivamente, según la Energy Information Administration (EIA). Tal alza se debe, principalmente, a los altos precios del petróleo que permiten una producción rentable del carburante utilizando nuevas tecnologías, pero el presidente seguramente se atribuirá parte del crédito.

Además, se prevé que la tendencia continúe. La EIA estima que la producción petrolera de Estados Unidos crecerá otro 20% para 2020, y a causa de ello (y de los estándares de eficiencia energética más estrictos), el país pasará de importar el 49% de su petróleo en 2010 a importar solamente el 38% en 2020.

Son buenas noticias para cualquier estadounidense que use gas natural en su hogar o que compre productos hechos con él, como la electricidad y el plástico.

"En última instancia, los consumidores serán los beneficiarios de estas políticas. Y cuantos más consumidores ganen, más empresas de todo tipo también lo harán," resume Valera, del bufete Mayer Brown.